Bocas del toro: Naturaleza inexplorada

Este archipiélago de islas de ensueño atrae a viajeros curiosos por descubrir ecosistemas o especies exóticas, o aquellos que desean practicar algún tipo de actividad relacionada con el ambiente. una ruta panameña extravagante, poco conocida, que desborda hospitalidad.

Panamá, cuyo nombre indígena significa “abundancia de peces, mariposas y árboles”, es un país centroamericano ubicado entre Costa Rica y Colombia famoso por el canal que une ambos océanos, pero también por explotar sus bellezas naturales y el ecoturismo que caracteriza a la región.

ISLAS CON CALOR HUMANO Las islas de Bocas del Toro brillan por su biodiversidad, puntapié inicial para convertirse en un destino verdaderamente ecológico. Este archipiélago, bañado por las aguas del mar Caribe, es una perla única que está formado por seis grandes islas, cayos y cientos de islotes. Su capital está en la isla Colón –se dice que el almirante bautizó el lugar-, una de las más grandes junto con las de Carnero, Bastimentos y Popa. Allí se concentra la oferta de servicios, la mayor parte de los hoteles, bares, edificios públicos, restaurantes y hasta la pequeña cárcel está construida sobre palafitos, con muelle propio y salida directa al mar, además de una vista privilegiada a la isla Carnero.

Para los más exigentes, hay extraordinarios hoteles construidos íntegramente sobre el agua, como el Hotel Punta Caracol, y a unos 15 minutos de distancia de la capital, nada que envidiarle a la deseada Polinesia francesa. Se instruye al turista a cuidar al máximo la naturaleza para poder disfrutar de imperdibles atardeceres y zambullidas en el mar desde el balcón de cada cabaña.

Panamá, simplemente es calurosa y Bocas no es la excepción. La simpatía de su gente la hace así. Igual que el sol destellante.

De un momento a otro el sol le puede dar paso a una fuerte tormenta, y esta característica forma parte de su encanto.

Su mar se asemeja al lienzo de un pintor obsesionado con el turquesa. Los islotes dibujan extrañas formas desde el aire, aunque todos están tapizados de verde en su gama claro, oscuro y furioso.

En las islas de Bocas, uno nota que está de vacaciones en el momento en que aterriza en el pequeño aeropuerto, a unas pocas cuadras de la avenida principal, en realidad la única avenida de ocho cuadras de largo. No hay que pelearse por un taxi. No hay un largo viaje hasta el hotel.

No existe la atmósfera de la gran ciudad. Este pueblo de cara al mar es tranquilo, pero con una gran personalidad, y caminar por sus calles es como volver hacia atrás en el tiempo. Pero eso no es todo. Las opciones son muchas más.

Para los más exigentes, hay hoteles construidos íntegramente sobre el agua y a unos 15 minutos de distancia de la capital, nada que envidiarle a la deseada polinesia francesa.

VIDA AL AIRE LIBRE Las islas ofrecen una gran diversidad de atracciones y ambientes naturales: lujuriosos bosques lluviosos con abundancia de flora y fauna, islas soleadas, playas que compiten con las mejores del Caribe, arrecifes coralinos en aguas transparentes como el cristal, isletas de manglar donde se desarrolla una flora y fauna creando paisajes únicos, típicas villas indígenas y un parque nacional marino que protege ejemplos de los ecosistemas y recursos naturales que coexisten dentro de los límites del archipiélago. El calor tropical panameño como fondo invita a realizar excusiones en bote a los rincones más inhóspitos de la zona, haciendo que las travesías sean inmejorables.

El mejor ejemplo es ir hasta la Bahía de los Delfines para ver a los delfines jugar y saltear a los lados de la lancha, magnificando la experiencia por la belleza escénica del océano.

La arquitectura de estilo caribeña de su capital es como la identidad de Bocas.

Pero en su interior, la isla conserva bosques, ríos, arroyos, pantanos y los remanentes de una vegetación abundante. A lo largo de sus costas se pueden apreciar formaciones rocosas, senderos arbolados y varias playas. Una de las más hermosas es Bluff Beach, famosa por sus arenas doradas donde las tortugas marinas vienen a anidar en temporada – entre abril y octubre-, y por sus olas ideales para los amantes del surf.

Justo enfrente, a unos pocos minutos en bote, hacia el mar abierto aparece Cayo Cisne, también conocido como Isla de los Pájaros. Un santuario de aves donde anidan la bella y rara Ave Tropical de blanco plumaje, pico color naranja y una larga cola (en los machos), así como el simpático alcatraz. Otras aves marinas, como el pelícano, las gaviotas y la fragata, también hacen escala en su travesía migratoria.

Los Cayos Zapatillas se encuentran dentro del Parque Nacional Marino Isla Bastimentos que ocupa un poco más de 13.000 hectáreas de tierra y mar.

Este archipiélago, bañado por las aguas del mar caribe, es una perla única que está formado por seis grandes islas, cayos y cientos de islotes.

Estas dos bonitas islas que están ubicadas sobre una plataforma de coral constituyen una invitación al exilio eterno.

Famosas por sus edílicas playas, sus aguas cristalinas, sus arrecifes coralinos y sus pequeños pero acogedores bosques, es difícil encontrar arena más blanca y un corazón boreal que garanticen un descanso perfecto como en Zapatillas.

Si le gusta hacer snorkel, bucear o nadar, este es el lugar donde ir. Se puede disfrutar del buceo entre varias formaciones submarinas dibujando isletas, donde encuentran refugio pargos, peces ángel, meros, peces loro, peces mariposa y otros. Para escapar del calor Zapatillas es también su respuesta, porque el bosque cercano donde ahora existe un Sendero Interpretativo le proveerá de sombra.

A pesar que la belleza de estos cayos atraen a la mayoría de los turistas que llegan a esta región, el Parque Marino Isla Bastimentos cuenta con otros atractivos que pueden satisfacer a cualquier naturalista. La playa Larga, al norte de la misma isla, es una de las más espléndidas debido a su longitud y su belleza salvaje.

Pero tal vez la playa más famosa sea la playa Rana Roja porque es en el único lugar en el mundo donde vive esta criatura.

Las simpáticas ranitas con manchas negras –de tamaño diminuto y, según dicen, venenosas- con su canto llaman a las personas que caminan en el bosque tropical lluvioso. Sin embargo, hay que tener paciencia porque muchas veces son un tesoro difícil de encontrar.

Ahora sí no caben dudas de por qué Bocas es uno de los principales atractivos turísticos de Panamá, y con mucha razón. Este archipiélago ha sido bendecido por la naturaleza convirtiéndolo en un escenario exótico que satisface los gustos de cualquiera.

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