Al límite de lo imposible

Con un Savoir-Faire relojero único, Rolex presenta sus últimas creaciones que narran asombrosas hazañas y grandes desafíos. entre estos se encuentran los modelos explorer y explorer ii que invitan a la exploración –ya sea geográfica, técnica o estética–, relojes que nos llevan desde los picos más altos de las montañas hasta las regiones polares más aisladas.

Para entender y tomar dimensión de lo asombrosos que son algunos relojes, es necesario remontarnos a su historia, comprender su esencia. A lo largo de la década de 1950 la casa suiza Rolex desarrolló un concepto de relojes-herramientas denominados «Profesionales» con funciones destinadas a actividades específicas. Así, en 1953 vio la luz el Oyster Perpetual Explorer, nacido directamente de la conquista del Monte Everest. La colaboración de alpinistas legendarios se suma a este clásico que sigue evolucionando para ser cada vez más sólido y legible.

La nueva generación Explorer está compuesta por dos guardatiempos que sorprenden por cada detalle de elegancia superador. Por un lado, el flamante Oyster Perpetual Explorer vuelve con 36 mm de diámetro, el tamaño original tras el primer ascenso a la cima de la montaña más alta del mundo, en una versión Rolesor amarilla combinando acero Oystersteel y oro amarillo de 18K. Su esfera negra, ahora lacada, lleva los índices de hora y los emblemáticos números 3, 6 y 9 que son los pilares de la personalidad del modelo, evocando la determinación y el espíritu aventurero que dan lugar a grandes logros. Además,
la exclusiva visualización Chromalight es impresionante porque, en condiciones de oscuridad, permite una mayor la intensidad de luz azul y de gran duración.

Por el otro lado, el segundo reloj de la nueva gama es el Oyster Perpetual Explorer II, realizado con el material estrella acero Oystersteel, una aleación única de robustez incomparable y claridad sin igual. Creado para los exploradores más atrevidos que viajaban a los rincones más lejanos del mundo, a menudo en condiciones extremas, esta pieza técnica ahora ostenta con una caja de 42 mm de diámetro y un brazalete rediseñados, con una esfera lacada blanca, índices con revestimiento negro y la clásica aguja 24 horas que conserva su característico tono naranja. Esta actualización aporta mayor equilibrio visual y armonía sin perder la esencia de su estética. Obviamente que también se beneficia de una pantalla Chromalight optimizada, esto es particularmente útil en áreas donde es difícil o incluso imposible distinguir entre el día y la noche, como bajo tierra o en regiones polares, que experimentan seis meses de luz diurna y seis meses de oscuridad al año. En determinadas condiciones, esta pantalla permite que el reloj funcione como brújula.

El Oyster Perpetual Explorer II, realizado con el material estrella acero oystersteel, ostenta una caja de 42 mm de diámetro y un brazalete rediseñados, con una esfera lacada blanca, índices con revestimiento.

Además, como todos los relojes Rolex, ambos modelos llevan la certificación Superlative Chronometer, que garantiza un excelente rendimiento en la muñeca.

Esta designación testifica que cada reloj que sale de los talleres de la marca ha pasado con éxito una serie de pruebas realizadas en sus propios laboratorios, ofreciendo una garantía internacional de cinco años.

Explorando los confines de la Tierra La exploración es indisociable de la historia de Rolex. Ya se trate de escalar las cumbres del Himalaya, hacer cima en el Everest, de surcar las llanuras heladas de ambos polos o de sondear las profundidades del océano, los relojes Rolex han tomado parte en un buen número de los grandes desafíos del siglo XX. Todas estas iniciativas de exploración han permitido poner a prueba y mejorar la fiabilidad y robustez de sus relojes, partiendo de la consideración del mundo como un laboratorio a cielo abierto. Y la experiencia vivida en cada una de estas hazañas ha servido para perfeccionar el proceso de fabricación. En el transcurso de esta historia en común nació el Explorer, en 1953, posteriormente el Explorer II presentado en 1971, y ambos relojes-herramientas se impusieron en el mundo de la exploración gracias a sus funciones y su resistencia a las condiciones más extremas.

Ahora, la nueva generación Explorer es heredera de esta privilegiada relación entre Rolex y la exploración. En la muñeca de mujeres y hombres excepcionales, estos dos relojes siguen recorriendo el planeta al día de hoy, a fin de comprender mejor a la Tierra y dar con soluciones para protegerla.

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