Alquimista en barra

Tato Giovannoni es el capitán indiscutido del universo de la coctelería argentina. Creador polifacético e inagotable, viajero incansable y aventurero de alma; ahora dentro de universo se suma una estrella más: dos nuevas cervezas artesanales.

Fue distinguido como el mejor bartender de América Latina, y su “Floreria Atlántico” figura hace cuatro años consecutivos entre los mejores 50 bares de la región. Editó un libro, El Mar de Tato, en donde revela todos sus secretos, incluyendo el uso de bebidas olvidadas en el país, y también comparte las claves de su celebrada artesanía: desde el Negroni Balestrini, dedicado al espíritu pionero de su abuelo, primer habitante de Cariló y segundo de Pinamar, ahumado a la parrilla con eucaliptus y gotas del Océano, hasta el Garúa, un dry Martini inspirado en la nostalgia porteña.

Con alma de aventurero, Tato viajó a Brasil en donde escribió otro capítulo de la coctelería, abrió su quiosco Atlántico Praia en Rio de Janeiro. Pero esta historia de conquistas no queda ahí. Mientras que su lado B, (as in Brasil) se prepara para estrenar en San Pablo un Nuevo Atlántico, un bar adentro de un ómnibus y con inspiración en la inmigración japonesa.

Como todo gran capitán, Tato aún tiene pendiente territorios por explorar. El horizonte es infinito y su gesta creativa también. Por eso, muy pronto revelará sus nuevos descubrimiento y conquistas. Este alquimista presentará sus nuevas creaciones: dos cervezas artesanales, Marítima y Bosquísima, inspiradas en sus recuerdos de infancia en Pinamar y Cariló.

Heredero de las legendarias barras argentinas que fueron referencia mundial los años ‘20 y ’50, sin lugar a dudas, Tato Giovannoni es hoy el principal representante de una nueva generación de bartenders y responsable de escribir una nueva historia en la coctelería argentina. Es un artista, un alquimista, y el bartender más creativo y premiado del país.

Etiquetas
Compartir en las redes

Sigue leyendo

siempre innovador Roger dubuis

Un quejido gutural resuena desde las profundidades del laboratorio...