Reinar sobre el aire

Pablo Reinoso es argentino y vive en París. Sus esculturas y diseños rompieron la noción de espacio y la solidez de los materiales. Una nueva mirada sobre realidades cotidianas da por resultado la contemplación de un mundo casi fantástico. Sin embargo, a través del material y la técnica, Reinoso lo vuelve posible. Hasta diciembre de este año, podrá disfrutarse de su intervención Enredamaderas en el Malba.

Un objeto que de pronto deja de serlo y se transforma en ramas que crecen, crecen e invaden muros y pasillos. Enredamaderas, la muestra de Pablo Reinoso que se inauguró en marzo de 2009, refleja perfectamente la novedad de lo ya conocido. Aún hoy, aquellos bancos, típico mobiliario de plaza, parecen a punto de brotar hiedras, de conquistar los salones y pasillos del segundo piso del Malba.

Su autor los define como bancos “espaguetis”. ¿Pasta o enredaderas? Por título o por referencia del propio Reinoso, Enredamaderas alude la plasticidad de aquellos dos conceptos. En ambos casos, moldeando el hierro o la madera, Reinoso logró conferirle a la rigidez de los materiales una maleabilidad sorprendente. “Enredamaderas es probablemente el más intrépido por su tamaño, el más implicado con su lugar de destino, con la arquitectura que lo recibe”, explica el artista sobre su proyecto.

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Aquello de Reinoso de ver con nueva mirada – y en su caso, trabajar duramente para hacer visible el resultado- recuerda a Charles Dickens, el maravilloso escritor de Oliver Twist y de David Copperfield. Dickens solía narrar que, un día, sentado en un bar londinense, leyó la siguiente palabra en la puerta de vidrio: “mooreeffoc”. Aquel misterioso nombre no era otra cosa que la palabra “coffee room” pero leído al revés, ya que el cartel había sido dispuesto sobre el vidrio para que lo leyeran desde afuera y no desde adentro. De esta manera, Dickens invitaba a analizar la realidad con otros ojos, porque creía que recién entonces, cuando existía la mirada original y personal, sólo entonces nacía el arte. Transformar un banco de parque en algo vivo, que crece por uno de sus extremos, sin duda alguna, requiere algo de esa visión mágica que describía el autor inglés.

Pero por otra parte, además del vuelo imaginativo, las obras de Reinoso requieren un rigor técnico llamativo: finos trabajos de herrería, ebanistería y la contextualización de la obra. Esta última etapa consiste en instalar los bancos en diferentes sitios: un parque, junto a una iglesia antigua, en una plaza o dentro de un concurrido museo.

En cualquier sitio donde se encuentren, los bancos transforman el descanso en un tiempo movilizador. Quien se siente en un enredamaderas no podrá simplemente ignorar el entorno, dormir u olvidar. O mejor dicho, podrá hacer lo que quiera, porque el arte siempre invita con libertad, sin embargo, la obra le disparará pistas sobre un mundo posible que hasta aquel momento no había imaginado. “El comentario sobre el diseño, que es constitutivo de la obra, no cierra el campo semántico, al contrario deja las metáforas abiertas a los enlaces y asociaciones que toda obra de arte contiene. Como me decía mi hijo mirando a Enredamaderas: ‘¡pero a quién se le ocurrió regar estos bancos!”, reconoce Reinoso.

La peculiar instalación que se exhibe en el Malba fue construida por tramos en un taller de Colonia del Sacramento, Uruguay, bajo la dirección y el monitoreo permanente de Reinoso, que desde 1979 vive y trabaja en París. La pieza llevó un año y medio de producción y tiene 600 m2 lineales de madera esculpida.

Los trabajos de Reinoso pueden ser exhibidos en interiores o exteriores según el material en que estén realizados. La mayoría son en madera, por lo tanto, se destinan a espacios cerrados. También experimentó con materiales tradicionales como el metal y la piedra. Algunos de estos últimos, realizados en hierro son vistosos, porque al exhibirse en parques se han oxidado y se tornaron rojos y especialmente vivos.

Además de su gran producción escultórica, Reinoso ha dedicado una gran parte de su carrera artística a obras de gran escala para lugares públicos de Japón. En la ciudad nipona de Fukuroi, donde existe un enorme esfuerzo por incorporar el arte al contexto urbano, Reinoso y sus piezas fueron recibidos con una cálida bienvenida.

Pasión por el asiento

La idea de los bancos espaguetis surge luego de muchos años de investigación personal del artista. El primer esbozo fueron las variaciones escultóricas hechas a partir de las sillas Thonet, a las que llamó Thoneteando. Después, probó con las sillas de vestir, las Prêt à Thonet; luego las Prêt à manger, las sillas para comer. A la par, se realizaban los videos Thoneteando, y las Luthoneterias o sillas musicales que hizo especialmente para el grupo Les Luthiers.

Las sillas de estas colecciones sintetizaban los rasgos esenciales de un banco tradicional. Sin embargo, algunos alcanzan proporciones monumentales, y se erigían como poderosas esculturas de hierro en el espacio público.

Reinoso hizo patente la capacidad para inventar o apropiarse de recursos estéticos y tecnológicos que fueran necesarios para materializar aquello que había imaginado. Con respecto a esto, confiesa que las obras encarnan siempre cierta técnica, pero que luego se debe evolucionar y romper con la chatura. Reinoso habla desde la experiencia, ya trabajó durante sus primeras etapas, con el peso y la rigidez de la madera, piedra y metal. De esa forma intentó expresar lo que consideró siempre esencial en el arte: las ideas.

Finalmente, alrededor de 1995 afrontó un cambio profundo, tanto en su vida privada como personal. Reinoso concluye que fue un momento de crisis personal, durante el que se sintió agobiado por el peso, las dimensiones y el polvo de sus obras. Además, Pablo asegura que si vivir de las pinturas es complicado, más difícil aún es comercializar las esculturas. Significó este tiempo un periodo de prueba, típico en la vida de cualquier artista. Si esos enclaves se superan, entonces el camino se presenta enriquecido y pleno.

En ese entonces, Pablo se jugó por la el aire y la luz. Comprendiendo que los materiales pesados habían enrarecido el ambiente imaginario con el que convivía, decidió cortar, despedazar, liberar, pulir y finalmente mostrar. “Más allá del aspecto gracioso de mi decisión, descubrí que probablemente todo el interés que siempre tuve por este objeto, al que observé tanto desde la emoción plástica, como bajo la mirada del diseñador; me permitía comentarlo desde el territorio del arte, para sacudirlo como objeto de diseño”, reconoce.

De esta manera, concibió sus tan famosas instalaciones en tela, divididas en tres tipologías: Respirantes, Persistantes o Contractantes. Estas obras envuelven el aire, ese elemento maravilloso que nos rodea y es sin embargo abstracto, amorfo, invisible.

Por ejemplo, las piezas Respirantes, cuentan con un ventilador cuya alimentación eléctrica se interrumpe cada tanto y los elementos permanecen en movimiento de forma muy suaves. Los dispositivos se inflan y desinflan creando una respiración visual y auditiva sorprendente.

En resumen, la obra de Reinoso incluye una meditación sobre lo manual y el oficio. Esta revisión es común hoy día, por el surgimiento arrollador de la virtualidad de los soportes electrónicos. Sin embargo, el balance de Reinoso funciona desde una vanguardia amigable. Su obra demuestra las posibilidades del material y su manejo.

Biografía Reinoso

Nació en Buenos Aires, en 1955, pero vive y trabaja en París desde 1979. Fue alumno y discípulo de Jorge Michel, artista plástico fallecido en 1991. Reinoso practica la escultura desde la adolescencia y confiesa que tiene una relación “visceral” con los materiales de sus obras. Cuando era pequeño pasaba largas horas en el taller de fotografía y carpintería de su abuelo, jugando con maderas, puliendo superficies, lastimándose con las gubias la mayoría de las veces. Tan grande era su inclinación que a los seis años le obsequiaron un banco de carpintero.

Durante su primera etapa, trabajó especialmente con madera, pizarra, mármol, bronce y acero. Entonces, sus búsquedas estaban orientadas hacia la articulación y la metonimia, el espacio y el tiempo. A partir de 1995, decidió experimentar con otros materiales. De esta manera, las obras de Reinoso perdieron rigidez y ganaron en etéreas y sutiles. Hacia los años noventa, Pablo ganó fama como diseñador, creaba muebles y otro tipo de objetos decorativos. Sus ensayos con las sillas Thonet fueron especialmente llamativos. Alrededor de 1997 trabajaba con el grupo LVMH, mientras que en el año 2000 se hizo cargo de la dirección artística de Parfums Givenchy y dos años más tarde, de Parfums Loewe. Reinoso se encargaba de diseñar los frascos de perfume y de distintas líneas de cosméticos.

Muchas fueron las exposiciones individuales y colectivas que realizó Reinoso. Entre las primeras, se destacan la ya nombrada Thoneteando, en la galería Ruth Benzacar; Nudos de sombras, en el Instituto Cervantes de París; Conspiraciones, en la Galería Pièce Unique de París; Poltrona-Freud, en Designer’s day de París; L’air Reinoso, en Centre d’art André Malraux, en Colmar, Francia; Cocina y comedor, en la Galería de Arte Ruth Benzacar, en Buenos Aires; El Observado, en Galeries Lafayette de París; Ashes to ashes, en la Casa de América, de Madrid; entre muchas otras.

Comezó a estudiar arquitectura y psicología en la UBA, y luego se formó de manera autodidacta

Actualmente, Reinoso vive con su mujer, una argentina que conoció en París, y con quien tuvo dos hijos.

Tensión entre opuestos

Ante la pregunta de cómo describiría sus obras, el artista asegura que le resulta difícil decirlo, porque son creaciones “aparentemente sencillas, con humor, pero que viéndolas profundamente poseen un punto de angustia”. Pocas palabras pero meditadas, los dichos de Pablo se parecen un poco a sus esculturas, concisas pero plenas de significado. “Se trata de la vida misma. Llevo el diseño a la obra como antes un pintor podía llevar una manzana a una naturaleza muerta”, compara.
In time, the artist creates installations that present themselves as more absolute devices (Dr. Lacan’s office, 1998).For Designer’s day (Paris, June 2004), whose theme was the five senses, Reinoso conceived an installation linked to the unconscious.Con respecto a qué conceptos refleja una obra, más allá de que cada autor los imprima, quizás no sea una de las preguntas imprescindible. Como los buenos libros, las piezas de Reinoso requieren que cada uno rellene los caminos que abrió en ellas el autor. “Mi obra es de contenido conceptual. Se desarrolla actualmente por los meandros del barroco. Digamos que tenso opuestos”, describe Reinoso.
Reconoce que pasa por un momento de muchísima solicitación, de taller en taller, siempre en busca de lotes de material y de herramientas. La infraestructura para que cada pieza luzca pulida no puede fallar en ningún punto de proceso. “Mi proyecto es poder llevar a cabo todas las oportunidades que están surgiendo. Necesito 20 años más, recién ahí las cosas se pondrán como deben”, dice Reinoso y parece como si filosofara.
Cuando platica sobre la inspiración, también añora tiempo: “Las ideas son inmediatas, pero para realizarlas se tarda toda una vida”, y con respecto a sus referentes, asegura que han sido muchísimos, desde los clásicos hasta la actualidad, pero “nombrar algunos es olvidar tantos. Creo que mirando mis obras se pueden ver perfectamente cuáles son mis amores.” Volver al arte por medio del amor; colar la imaginación a través de los poros de una realidad ya demasiado conocida, leer los carteles a la inversa y hacer crecer la madera de los bancos. Viendo las obras de Reinoso, pueden descubrirse sus amores.

 

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